Novena de San Roque González prosigue en capillas que llevan el nombre del santo
La novena de San Roque González, primer santo paraguayo prosigue este viernes 11, a las 19, en la capilla San Roque, de Fernando de la Mora. La celebración se iniciará con la procesión para luego, a las 19.30 dar inicio a la misa, que será oficiada por el el P. Alberto Luna. Mañana seguirá la novena en la capilla San Roque, de Mariano Roque Alonso, a las 18:00. Comenzará con la procesión y, a las 19:00, iniciará la eucaristía que será celebrada por el padre Cristino Quiñónez.
La misa central por la Fiesta de San Roque se llevará a cabo el martes 15 de noviembre en la Parroquia de Cristo Rey (Colón esquina Ygatimí), a las 19.00.
SAN ROQUE GONZÁLEZ DE SANTA CRUZ
Roque nació en Asunción en 1576. Desde joven demostró una gran piedad, es así que a los 14 años dirigió una peregrinación por el bosque en honor a la Eucaristía. Fue ordenado sacerdote a los 22 años y después de un año de misión en las selvas del Mbaracayú, fue nombrado párroco de la catedral de Asunción por el Obispo Martín Ignacio de Loyola.
San Roque, hijo de español y mestiza no estaba satisfecho como párroco él soñaba con más, con el trabajo con indígenas. Motivado por ese deseo, el 9 de mayo de 1609 ingresa a la Compañía de Jesús y dos años más tarde es nombrado superior de la primera reducción de Paraguay, San Ignacio Guasú.
El deseo de hacer conocer a Cristo entre los guaraní lo animaba a seguir adelante. El 22 de marzo de 1615 fundó una reducción en Itapúa, actual ciudad de Posadas, Argentina, la cual pronto se trasladó a la otra orilla del río, en lo que es hoy Encarnación, Paraguay. Por eso se le reconoce como fundador y patrono de ambas ciudades. Otras dos Reducciones fundadas por Roque González son: Concepción (1619) y Candelaria (1627).
El 15 de noviembre de 1628, luego de celebrar la misa en la Capilla de Caaró (hoy día en Brasil), donde se iniciaba una nueva reducción, fue asesinado por un grupo liderado por el cacique llamado Nezú. Los asaltantes quemaron su cuerpo pero, milagrosamente, quedó intacto el corazón, el cual se mantuvo incorrupto. Cinco años más tarde fue llevado a Roma junto con el instrumento del martirio: un hacha de piedra.
ROQUE CON SANGRE GUARANÍ
Son conocidos el gran amor y el compromiso irrenunciable a favor de los guaraníes que Roque González manifestó desde temprana edad. Su primera misión apostólica como sacerdote diocesano fue entre los guaraníes de la región del Mbaracayú, de la que volvió para ser párroco de la catedral de Asunción. Sin duda uno de los motivos que llevaron a Roque a dejar de lado un brillante futuro eclesiástico y unirse a los jesuitas para iniciar la experiencia de las reducciones en el Paraguay, fue una opción muy definida por la causa de la evangelización de los indígenas.
Su gran dominio y elocuencia en el uso del guaraní junto con la fuerza de su determinación por catequizar, organizar y defender a los guaraníes de la voracidad colonial, por un lado, y de la rapacidad esclavista de los bandeirantes, por otro lado, no hacen sino reforzar la idea de que en su corazón corría sangre guaraní.
Hoy, San Roque es un ejemplo a imitar. Desde los altares del cielo cura corazones e invita a seguir abriendo caminos para los más desfavorecidos y luchar por un mejor Paraguay.
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